Norte y Sur, de Elisabeth Gaskell

enero 02, 2015

DATOS:

Título original: North and South.
Número de páginas: 541.
Año de publicación: 2012 (1855).
Traducción: Ángela Pérez.
Editorial: Alba Clásica Maior.

SINOPSIS:

A través de la historia de Margaret Hale, una joven del Sur de Inglaterra que por circunstancias familiares se ve obligada a trasladarse al Norte, a la ciudad industrial de Milton -un trasunto apenas disfrazado de Manchester-, Elizabeth Gaskell plasma de forma magistral los conflictos sociales y políticos derivados de la Revolución Industrial en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. Para la heroína, el Sur donde ha nacido simboliza el idilio rural, el triunfo de la armonía social y el decoro; frente a él, el Norte es sucio, rudo y violento. Sin embargo, a medida que va penetrando en ese nuevo mundo y sus distintos estratos -desde Bessy, la joven obrera enferma y su padre, líder sindical, hasta John Thornton, dueño de una fábrica textil, por quien siente una creciente atracción-, tendrá que ir corrigiendo sus prejuicios; y del mismo modo, su condición de mujer subordinada evolucionará hacia una madura aceptación de sí misma y de sus sentimientos.

Norte y Sur (1855) es ante todo una novela de personajes que crecen, actúan, piensan y sienten. Las contradicciones de la Inglaterra industrial se entrelazan con una historia de amor apasionada y curiosamente moderna, entre dos seres capaces de tratarse como iguales a pesar de todas las diferencias que los separan.

MI OPINIÓN:

Empezar el año opinando sobre este libro es una delicia, porque he encontrado otra joya que se ha convertido en uno de mis libros favoritos de todos los que he leído en mi vida. Todo lo que diga no podrá hacer justicia a esta maravillosa historia, porque la he disfrutado tanto, desde la primera página, que me parecerá poco. Ya conocía la trama gracias a la miniserie de la BBC que vi las navidades pasadas (y que he vuelto a ver nada más terminar el libro), pero eso no me ha hecho disfrutar menos la historia. Sabía que me iba a gustar, tenía las expectativas altísimas y las ha superado con creces.

La cuestión siempre es si se hace todo lo posible para causar el menor sufrimiento posible a estas excepciones. O si, en el multitudinario desfile triunfal, se atropella a los desvalidos en lugar de apartarlos con cuidado del camino del conquistador al que no tienen fuerza para acompañar en su marcha.

Me gusta mucho esta época y leer algo que escribió alguien que vivió la Revolución Industrial de primera mano me ha encantado. Y además, con historia de amor. Pero la historia no se centra en eso, porque hay mucho más allá: las relaciones entre obreros y patronos, las condiciones en las que vivían, las consecuencias del trabajo en las fábricas para las familias del proletariado... La trama es más compleja de lo que parece a simple vista, y engancha de una manera que no te esperas. Sabía que iba a disfrutar el libro, pero es que las más de 500 páginas se me han hecho muy amenas y siempre quería seguir leyendo, no llegó nunca el momento en el que me saturase.

Dicen que todos tenemos hierro en la sangre,
y tal vez un grano o dos sea bueno;
pero él me hace sentir por su dureza
que tiene en la suya demasiado acero.

Margaret me ha gustado más que en la adaptación, creo que tiene más personalidad en el libro. No es una dama corriente de la época, tiene sus ideas y aunque al principio juzga mucho, según vamos leyendo se ve cómo el personaje evoluciona y sus ideas se van fortaleciendo. Es un personaje que tiene que crecer por obligación debido a sus circunstancias, y lo hace de la mejor manera posible. Tiene una fortaleza que es admirable, aunque algunos personajes (ejem, Hannah Thornton) la miren por encima del hombro.
De John Thornton qué voy a decir, si ya me enamoró en la adaptación (Richard Armitage es Thornton). Es un hombre que ha tenido que luchar duro por lo que tiene y, aunque parezca un hombre severo, en realidad es tierno y se preocupa mucho por las personas que son importantes para él. También cambia, evoluciona desde que le vemos por primera vez. Sabía que iba a ser un personaje que me iba a gustar mucho, y es que la pareja de este libro se ha convertido en una de mis favoritas. Se tratan como iguales y se nota que tienen en cuenta las ideas del otro, aunque las mujeres en aquella época no tuviesen mucho poder (si bien ya podían ser propietarias).

Había conocido lo que era el amor: ¡una herida profunda, una experiencia ardiente entre cuyas ramas se debatía!

Las respectivas familias juegan un papel muy importante, ya que influyen mucho y son unos grandes pilares para la trama. La señora Thornton es dura, se ha sobrepuesto a muchas cosas y lo da todo por sus hijos. Es un personaje que recuerdas, su fuerza traspasa las páginas. No se puede decir lo mismo de la madre de Margaret, la señora Hale, que aunque quiere a su hija no se puede comparar con alguien que irradia tanta fuerza como Hannah Thornton. El señor Hale, el padre de Margaret, es un hombre que aunque tiene sus dudas, quiere mucho a sus hijos y desea lo mejor para ellos. Me ha gustado más que su mujer, porque a pesar de que encuentra dificultades, intenta enfrentarse a ellas como puede.

No he vivido nunca en un lugar donde hubiera dos grupos de personas insultándose siempre unas a otras.

Respecto al proletariado de Milton, la ciudad donde se desarrolla gran parte de la trama, hay que destacar a la familia Higgins. Nicholas, el padre, es un trabajador que forma parte del sindicato. Esta organización defendía los intereses de los obreros, y sin embargo Gaskell muestra que no siempre es idílica. Esta autora no santifica a una clase y demoniza a otra, sino que muestra los problemas de ambas para que se puedan llegar a entender y llegar a intereses comunes.

Sabes muy bien que un tirano peor de lo que hayan sido nunca los patronos dice: «Muere de hambre, y deja que mueran todos de hambre, antes de atreverte a ir contra el sindicato». Lo sabes muy bien, Nicholas, porque eres uno de ellos. Podéis ser buenos cada uno por separado, pero juntos no os apiadáis de un hombre más de lo que lo haría un lobo feroz enloquecido por el hambre.

La enfermedad y la pobreza estaban al orden del día, pero no solo los patronos perjudicaban a esta clase social. También ellos mismos, a veces, se ponían trabas. Los huelguistas violentos (como en todas partes, hoy en día también los vemos) echan por tierra las aspiraciones de los que querían huelgas y reivindicaciones pacíficas. También vemos a gente desesperada, que quieren un sueldo a toda costa para dar de comer a sus hijos, y pueden llegar a ceder por la presión... Era una realidad dura y creo que Gaskell escribió sobre ella de una forma que llega adentro.
Nicholas es un hombre inteligente que al final sabe sacar partido a sus ideas, que hacen bien a más de uno. Obreros y patronos pueden llegar a entenderse pese a su relación profesional.

Teníamos a la opinión pública de nuestro lado hasta que él y los de su ralea empezaron a armar jaleo y a quebrantar las leyes. Eso acabó con la huelga.

Me ha quedado una entrada muy larga, pero es que es uno de los mejores libros que he leído en mi vida y tenía que dedicarle más espacio. Tengo claro que leeré más de Gaskell (ya tengo otro libro suyo, Cranford, en mi poder) porque me gusta la época sobre la que escribe y cómo lo hace. Sin decir que nadie es mejor que nadie, que todos somos humanos con nuestros fallos y nuestras virtudes.

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